Ha llegado septiembre y es el momento de echar un vistazo a nuestro armario fallero para planificar nuestras necesidades porque el otoño nos traerá presentaciones, elecciones y actos festivos de todo tipo; no debemos esperar a que se nos eche el tiempo encima.

Las prisas son muy malas consejeras, nos dicen Elena y Ana Domingo, propietarias de Indumentaria Valenciana Elena. Segunda generación y cuatro décadas de experiencia en la venta y alquiler de trajes de valenciana en el corazón de Paiporta, a las que acudimos para que nos aconsejen sobre aquellos puntos básicos que debemos revisar de nuestra indumentaria para comenzar la temporada con garantías.

  1. Entrar, sacar, ajustar

    Corpiños y faldas son las piezas que más ajustes necesitan tras el verano. No lo dejes para última hora. Los helados y la falta de horarios del verano pasan factura y es fácil que nuestra talla se modifique ligeramente.

    Es muy habitual tener que ajustar prendas tras el verano, aunque también es típico el comentario de aquellos más optimistas de  “no me viene ahora, pero no lo toques, de aquí a dos meses yo recupero mi talla”. Lo cual en muchos casos significa tener que hacer esos ajustes más adelante y con menos tiempo, nos recuerdan en Elena.

     

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    Manos expertas. Los trajes de Indumentaria Valenciana Elena esconden muchas posibilidades tras sus costuras.

    No es el caso de Irene, clienta de Indumentaria Valenciana Elena desde su primer traje. A Esta fallera de tradición  le gusta comprobar que, tras el verano, todo sigue en su sitio.

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  2.  Trajes que “crecen”

    En el caso de los niños los ajustes son inevitables: Aunque a todas las faldas confeccionadas en Elena para niñas se deja una cantidad considerable de tela fruncida en la cinturilla y un “canalet” en la costura de la espalda del corpiño, es complicado que un traje para niña dure más de tres o cuatro temporadas. 

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    ¿Cuál eliges?

    Es lo que ha pasado con la pequeña Érika, una preciosa fallera de dos años de edad que por mucho que le guste su vestido ya no se lo puede abrochar. Es muy recomendable, tras el verano probar el traje a los niños para evitar disgustos posteriores. Mangas, largarias, cinturillas, son puntos básicos que se han de observar.

  3. Nuevas telas: 1, 2, 3…ya!

    Si vas a estrenar vestido para Fallas, es el momento de elegir la tela y empezar a soñar. Sabes que si eliges tu tela en septiembre no habrán imprevistos ni carreras de última hora a la hora de confeccionar tu nuevo traje. Es el caso de Cristina, que ya ha escogido su tela y el de su corpiño a juego en liso. En Indumentaria valenciana Elena le reservaran más tela para cuando más adelante se haga un corpiño a juego con la falda:
    Ver nacer tu vestido desde el momento que eliges tu tela es una experiencia única, pero por mucho que sea un amor a primera vista, siempre resulta más sorprendente todavía ver el resultado una vez acabado.

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    Es momento de tomar decisiones.

    Los dibujos y las telas dependerán del traje que se desee confeccionar: si se busca un traje de manga farol o si se prefiere del conocido como siglo XVIII por ejemplo, esta decisión condicionará la elección de damascos o brocateles, flores más grandes o pequeñas, cenefas o más o menos metal. En cuanto a colores, hay algo que nunca cambia:
    El rosa y al azul son los colores preferidos por las niñas. Sin embargo en las mayores es imposible establecer pautas o tendencias, aunque en los últimos años hemos visto el resurgir del negro con mucha fuerza,
    nos comentan en Elena.

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  4. No descuides los complementos

    Revisa el estado de conservación de tus complementos y apuesta por las novedades de Artesanía valenciana Elena. Es fundamental guardar este tipo de prendas en el lugar adecuado. Las mantillas no se deben guardar plegadas si no dejadas caer sobre la caja; les calces, sin embargo, se deben plegar con cuidado para que no cojan malas formas.

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    Si vas a estrenar un traje nuevo, consulta a tu indumentarista que tus aderezos, peinetas o mantilla corresponden a la época que representa ese vestido. Nada resulta más inadecuado que la mezcla de épocas en una vestimenta de valenciana.
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    Revisa también el estado de los pequeños detalles que se pueden estropear tras las fallas, como por ejemplo lligacames o escapularios. Quizás sea el momento de valorar si se pueden utilizar un años más.
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  5. Ellos también tienen armario

    Aunque su armario, reconozcámoslos, es mucho menor salvo en contadas excepciones; los hombres reivindican un huequecito en el armario fallero. Se acabaron las etiquetas que los clasificaban como torrentins o saragüells como si de un equipo de fútbol o una religión se tratara, ahora hay opción y momentos adecuados para ambos trajes.

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    El interés por la indumentaria en los hombres ha evolucionado en los últimos años. Hemos pasado de hombres que solo querían discreción y estar en segundo plano, a valencianos con las ideas claras y gusto por el vestir. Un ejemplo muy llamativo es el de los mocadors, que se anudan con forma de fumeral, con lazada o de cola según requiere la ocasión y en los que se ha recuperado gran variedad de estampados.

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  6. Lo que no se ve

    Pocas cosas ilusionan más que estrenar una enagua o un pololo. Con sus puntillas, entredoses y ese fru-fru al andar que nos hace sentir tan guapas y orgullosas de nuestra indumentaria. Y es que hay piezas que no se tienen porqué ver para hacernos sentir únicas.
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    Recuerda que es imposible que una traje de valenciana siente bien y luzca con corrección si no se “asienta” sobre una estructura adecuada. La innovación en calidad y prestaciones de las últimas generaciones de cancanes hacen que su vida útil se haya prorrogado mucho si se conservan correctamente. Se acabaron los cancanes con incómodas betas que se clavaban a la cintura o que no provocaban un vuelo natural al andar. Estas piezas han innovado mucho en los últimos años. Es el momento de la renovación.

    Vamos,  aprovecha el mig any faller para hacer inventario y plantearte las necesidades de tu armario fallero. No dudes en hacer una visita a tu indumentarista y plantearle cualquier duda.

    Carolina, con solo 6 años, tiene claro que quiere repetir con un vestido rosa como el que le hicieron en Indumentaria valenciana Elena…¿y tú, vas a esperar un año más a última hora?

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    Fotografía: Totem audiovisuales para Indumentat

 

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