Ya van ocho ediciones que las Cortes de honor de las Falleras Mayores Infantiles de Valencia celebran su Cena anual, las dos últimas sin límite de años. Y ahí es donde la que suscribe estas líneas, FMIV de 1984, se unió junto con sus incondicionales ochenteras, siempre movilizadas para reunirnos.

Anoche el Hotel Astoria acogió 40 años de representantes infantiles. Desde 1977 hasta las últimas, la Corte Infantil de 2017, que se estrenaron entusiasmadas al acudir a una cena ellas solitas sin acompañantes ni papás.

Y es que este evento ya se ha convertido en una reunión sagrada para cada Corte de honor. Ilusión por los reencuentros, algunos de décadas sin verse, y mucha complicidad reinan en una noche mágica donde la solidaridad del mundo fallero se vuelca en el objetivo benéfico que deciden cada año las anfitrionas.

FALLERAS

Las componentes del 2004 fueron las encargadas de organizar la velada. Laura Ortega Cano y su Corte de honor, que asistieron las trece al completo,  hicieron una magnífica labor consiguiendo reunir cerca de 200 personas y más de 250 regalos que se rifaban en beneficio de la Fundación Aspanion, en su lucha contra el Cáncer infantil. Su Presidente, Jesús María González y la secretaria de la organización no faltaron a la cena y así lo agradecieron a todas.

Cinco cortes de tela, dos confecciones de corpiño, un peinador valorado en 1.200 €, mantillas, enaguas, aderezos, peinetas, carambas, medallones, collares de nácar, bisutería, balones firmados del Valencia CF y del Pamesa, gafas de sol, cosméticos… y un sinfín de regalos fueron la generosidad de innumerables firmas que centraron la atención de todas las asistentes. Las tiras de la rifa se acabaron muy pronto.

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Acompañando a las organizadoras, sus compañeras de Corte Mayor del 2004, no todas, pero sí la mitad. Encantadas de poder estar con sus peques ya convertidas en jóvenes bellezones y también algunos de los acompañantes infantiles de aquel año.

Más cortesías para esta cena tan especial fueron la exitosa mesa de sushi en la copa de bienvenida, la mesa de chuches, por donde todas nos pasamos en más de tres ocasiones y la Disco móvil, que amenizó la velada hasta ya entradas las 3 de la mañana y que nos arrancó las carcajadas a más de dos de la década de los ochenta por nuestra falta de ritmo…

Pero lo más bonito de todo es que a falta de cerrar el recuento ya se suma más de 5.000 € de beneficio que irán íntegros a la Fundación Aspanion.

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Y para cumplir otra tradición, anoche se adjudicó la organización para la cena del año que viene. Serán la Corte y la FMIV del 2009, María Berbel, las valientes que llenarán de expectación la próxima cena benéfica. Y nosotras estaremos ahí para colaborar, disfrutarlo y, cómo no, para contarlo. El éxito, como el de este año, está asegurado.

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