La presión urbanística trasladó en los años 20 la antigua fábrica de Garín desde la calle Quart de Valencia a la localidad de Moncada, frente a la antigua sedera Lombart. Años después, en 1964, la empresa de tejidos de valenciana traslada todos sus archivos, almacén y maquinaria hasta la nueva sede y cierra definitivamente. Son años de intensa producción, por lo que la labor de catalogación y restauración de muestras únicas se posterga. Sin embargo, el paso del tiempo no perdona, la humedad y el deterioro propio de los documentos avanza y urge su recuperación.

Mientras la Diputación de Valencia avanza con la rehabilitación del edificio, la crisis económica retrasa otras ayudas, por lo que las antiguas naves del recinto amurallado de la vieja fábrica, se venden. La empresa privada Garín alquila su antigua fábrica y decide cederla como museo público a cambio de no perder el legado histórico y la posibilidad de seguir produciendo.

Arabela León, conservador del Museo de la Seda de Moncada colabora estrechamente con Elena Ribes, octava generación de Garín, que dirige la empresa familiar. Juntos intentan recuperar filetas y urdidoras, las prensas perforadoras para hacer las copias de los cartones originales. Una maquinaria única que se expone viva en este museo. En los armarios duermen las sedas, ocultas a la luz, polvo e insectos que las acechan. Muy cerca de la materia prima que aún emplean los cuatro tejedores manuales que siguen confeccionando espolines por encargo, duermen las alfombras y terciopelos que se realizaron con telares automáticos.

El Museo de la Seda de Moncada se puede visitar gratuitamente con cita previa, pero deja al curioso con ganas de más. A pesar de la colaboración de expertos en Historia del Arte de la Universidad de Valencia, técnicos en restauración de Bellas Artes e Indumentaria, todavía no tiene catalogado un fondo histórico único de damascos y brocateles, espolines, etiquetas publicitarias e incluso esquelas que tejieron sus maestros de la seda. Más de 2.700 piezas de tejido, 7.000 dibujos y puestas en carta de una colección única que mantiene abierto su inventario.

La colaboración con el Museo Textil de Tarrasa en las tareas de investigación y difusión les ha permitido avanzar en el área técnica, pero el edificio de Moncada requiere una rápida intervención. El equipo de conservación sabe que el reto merece la pena y confía en que aparezca algún mecenas que complete la restauración y salve el Museo de la Seda tal y como ha sucedido con el Colegio del Arte Mayor de la Seda de la ciudad de Valencia.

DSC_0512_2
El equipo de conservadores, especialistas en restauración, está clasificando y archivando los fondos históricos.
DSC_0523_2
Reproducción en seda de la puesta en carta de la siguiente imagen.
Puesta en carta
Puesta en carta fondos del Archivo Histórico del Museo de la Seda de Moncada.
Museo de la Seda Moncada Indumentat
El Museo de la Seda de Moncada incluye una sección dedicada al utillaje manual.
Museo de Seda de Moncada Indumentat
El Museo recupera y archiva estampados únicos de seda valenciana.
Seda-valenciana-Garin-Museo-Moncada-Indumentat
El Museo alberga más de 2.700 piezas antiguas de colección.
Entrada anterior

Rafael Martínez, tejedor de seda valenciana

Siguiente entrada

Los pompones de seda regresan a los zapatos de época