Todos hemos oído hablar de la indumentaria valenciana del siglo XVIII, XIX, o incluso del XX, pero quisiera centrarme en la moda en la Valencia entre siglos de finales del XIX y principios del XX.

Este periodo es la conocida “Renaixença” en especial con los literatos y pintores. Es un nuevo siglo de oro valenciano, donde la industria, la economía, y como no la moda, se veía reflejado en la sociedad.

Pero no podemos dejar a un lado a Europa, ¿qué pasaba en el resto del continente, o en la misma España? En España nos encontramos con el desastre del ´98, y con un país atrasado, donde se seguían realizando procesiones un tanto tétricas y oscuras, o fiestas del folklore español (la sevillana y el bailaor), todo ello unido a los vestidos y trajes que se utilizaban para la ocasión.

Valencia será una ciudad moderna, debido en gran parte a la exportación de la naranja, como lo será también el País Vasco o Cataluña con la industria pesquera o textil. En este sentido, Alemania no se quedaba atrás, y tras estos logros hacia ciudades modernas, surgen teorías como puede ser la de Adolf Loos en Ornamento y Delito, donde realiza toda una teoría de la desornamentación (arquitectura que utiliza los materiales como elementos constructivos rechazando el ornato), incluso llegándose a cuestionar si la civilización moderna ha superado el ornamento.

Teorías que iban orientadas a que la sociedad avanzara y dejará atrás, como es en el caso español, el folklore característico. Loos afirma que hay que superar el ornamento para llegar a la cima de la cultura, criticando la moda de señora, en especial los ornamentos o los accesorios como plumas, terciopelos, sedas, pendientes o incluso el portar colores vivos en su indumentaria.

Todo lo expuesto anteriormente nos sirve para entender que la sociedad ya se cuestionó en el siglo XX el tema de la ornamentación en la moda. Pero, ¿qué pasa en el caso de la indumentaria valenciana? En Europa, como puede ser en Francia, los hombres ya vestían con trajes oscuros y sencillos, mientras que las mujeres seguían utilizando vestidos voluminosos y joyas.

En el caso de Valencia, en las casas de la huerta, encontramos que tanto las mujeres como los hombres utilizan en cierto modo, una indumentaria llamativa, con colores vivos.

Valencia a inicios del siglo XX, es la ciudad de Mariano Benlliure, Joaquín Sorolla o Blasco Ibañez. Mientras Benlliure abogada por el canon del clasicismo y el virtuosismo, Sorolla representa una pintura de gran luminosidad, dónde podemos ver, gracias a ese realismo, trajes propios de la tierra valenciana que él mismo utilizaba como modelos para sus cuadros.

No son trajes oscuros, no se ha eliminado el ornamento, al contrario, se busca un resurgir de nuestra identidad; se habla de una ciudad floral. Aun así debemos distinguir los trajes tradicionales que se usaban en las fiestas tanto civiles como religiosas, cuando se utilizaban las piezas más valiosas, y la indumentaria de trabajo con prendas más sencillas, como podemos ver en las fotografías de Laurent de finales del siglo XIX.

 

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Campesinos con ropa de labor.
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Campesinos con ropa de fiesta.

Así pues observamos que éstas teorías de la desornamentación no ha transcendido, pues hoy en día seguimos utilizando el ornato en nuestra manera de vestir. Es verdad que no nos vestimos con terciopelos, sedas o plumas… pero sí que no gusta distinguirnos del resto y utilizar complementos.

Procedencia fotos: Patrimonio Histórico UCM, Colección Museo Pedagógico Textil.

 

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