Diumenge el calendari ens regala una efemèride: 125 anys de la Batalla de Flors de València. La festa que des del segle passat tanca els actes festius de la Fira de Juliol. Hem volgut fer memòria de la mà de col.laboradors, amics, seguidors i lectors d’Indumentat i els hem preguntat: ¿Qué recordes de la teua infància o joventut al voltant de la Fira de Juliol de València? Volem compartir les seues vivències perquè són comuns a molts dels que cada any, quan juliol s’acomiada, ens fan somriure el cor de la memòria.

Rafael Solaz, escriptor
Els meus records daten de principi dels anys 60. Recorde anar a la Fira amb els meus pares i la meua germana, passar el Pont de Fusta, Vivers i arribar al mur del palau de Ripalda esguitat per l’aroma a gesmil. Recorde que vam ser diversos anys seguits a veure la Batalla de Flors, que a ma mare li agradava molt perquè deia que de xicoteta es va quedar amb les ganes de participar. Sempre ens col·locàvem en el mateix lloc, enfront de l’entaulat on tenien lloc els balls regionals, amb la seua barraca. Recorde molta gent, la música, les flors. Jo alçava les mans sense tirar-les però jugava en els meus somnis a què, imaginariament, tombava una de les carrosses. Les xiques que anaven en les carrosses quasi totes vestien de blanc, rosa i blau clar. Presenciàvem l’espectacle mentres jo intentava mossegar una poma coberta de caramel apegalós. Tot aquell recorregut olia a herba, devia de ser l’enramada. Quasi tota la comitiva de la Batalla de Flors es concentrava junt amb l’edifici de la Fira de Mostres. Allí baixaven de les carrosses les xiques, es reunien els músics i reien, això recorde que tots reien molt.
I, després, com un ritual, ens quedàvem a sopar. Portàvem l’entrepà i allí compràvem el vi i la llimonada. Per a postres ens oferien meló d’alger. Recorde un lloc de melons d’alger al costat de l’improvisat “restaurant” de cadires de boga i taula de fusta. A vegades tocava orxata. En altres ocasions panolles torrades. Tot formava part d’eixe conjunt festiu. Mon pare coneixia a un dels carreters que era d’Alboraia i portava varios cavalls. Una vegada vaig muntar en un i vaig anar un curt trajecte junt amb els Vivers. Estos són el meus records d’una batalla idílica, de flors, herba, gesmil i rises, tot junt amb l’aroma de les panolles. També els meus llavis rojos de poma caramel.
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 Pilar Luna, Directora Museu Ciutat Artista Faller i Artista Fallera.
Yo iba con mi padre (Vicente Luna) a la Batalla de Flores, yo tendría unos 8 o 9 años, y como él iba con sus cámaras de fotos me subía a una carroza y así estaba tranquilo. Pero al acabar con todo el follón no lo encontré y un policía muy amable me acompañó a casa, en la calle Sant Bult, mientras todos: mi padre, mi tío Pepe Luna y los otros artistas falleros en la Alameda estaban buscándome (risas).
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Archivo histórico AF Batalla Flores
 José Ángel Azpeitia, artista constructor de carrozas.
Mi padre creó Carrozas Azpeitia hace más de 50 años y yo estoy en el taller desde los 14 años por lo que todos mis recuerdos pasan por la Feria de Julio. Creo que la Feria ha cambiado para bien en los últimos años, aunque la flor es la flor y eso siempre será igual, sí que es verdad que ahora se valora mucho más la Batalla de Flores. A partir del comienzo de la Cena de la Punxà, con la presencia de la Fallera Mayor, se nos ha metido dentro de la Fiesta y se nos valora más. Pero también he de reconocer que nuestro trabajo, como el del artista fallero, es muy efímero y al día siguiente nadie se acuerda.
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  Lola Flor, Fallera Mayor de Valencia 2000
 Asistir a la Batalla de Flores forma parte de mi vida desde que tengo uso de razón , ya sea con mi falla o con la agrupación en carroza, en calesa o como público he disfrutado del espectáculo en multitud de ocasiones. Los años que más recuerdo son los cuatro años seguidos que participé primero como Fallera Mayor de mi comisión Conde Salvatierra – Cirilo Amorós, luego como preseleccionada, al año siguiente como Fallera Mayor Valencia de Valencia y por último como invitada con mi Corte. Recuerdo especialmente también la cena de germanor en los tinglados del Puerto con las comitivas de las representantes de Alicante y Castellón al acabar la Batalla de Flores en mi año de reinado. Fue el último acto en el que estuvimos todas juntas y fue muy emotivo. De las innovaciones de los últimos años, destacaría la decoración tan bonita de las raquetas que se ha impuesto en los últimos años y la cena de la “Punxà” en la Ciudad del Artista Fallero que también le parece un acto muy emocionante.
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 Isabel Berlanga Jiménez, Fallera Mayor Comisión Mistral – Murta 1972
Estas fotos pertenecen al álbum familiar de recuerdos falleros de mi año de Fallera Mayor de nuestra comisión. Para mi son entrañables porque son de nuestra comisión Mistral – Murta de mi querido Benimaclet. Yo etaba arriba por ser la Fallera Mayor y mi marido Goyo es el de la derecha de la foto de grupo. Fue una carroza espectacular que conmemoraba el aniversario de la Feria. Conmigo en la carroza están mis amigas y falleras Teresa Pastor, Mercedes, Isabel, Mari Carmen Herreros y Amparo. Recuerdo que se invitó a la falla a participar en la Batalla de Flores y nos hizo mucha ilusión. Lo único que nos pidieron desde Junta fue que vistiéramos de época, así que nos los hicimos cada una en nuestra modista de confianza. Nos invitaron, no por nada, sino porque antes no iba tanta gente y había que llenar las carrozas. ¡Y no lo hemos olvidado porque es precioso!
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Javier Falomir, Periodista
Yo iba a la Batalla de Flores con mis abuelos, nunca con mis padres. Por eso lo asocio con lo antiguo y lo tradicional. Para ellos era un ritual de cada mes de julio. Y lo que más gracia me hacía eran las raquetas protectoras. Esa es la imagen que me viene a la memoria, junto con las panochas de maiz que merendábamos en la Feria de Julio. Un recuerdo que aún hoy me emociona porque me traslada a mi infancia y me resulta entrañable.
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 Carmen Broseta, Ingeniera de Telecomunicaciones.
Cuando éramos pequeñas mi hermana y yo siempre acudíamos desde La Eliana con mis padres a ver la Batalla de Flores al Paseo de la Alameda. Éramos falleras y nos gustaba mucho ver la fiesta que se vivía en la ciudad esos días. Mis padres compraron el piso donde viven en la actualidad porque nos llevaron como cada año a verla y aparcamos justo en el portal de la que iba a ser su casa. Allí estaba el anuncio de que se vendía el piso. Esa misma tarde, antes de la batalla lo vimos y al día siguiente lo compraron. ¡Cada vez que vemos el anuncio de la Batalla de Flores nos acordamos!
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Pilar Monfort y Marisa Yepes, Jubiladas.
La Batalla de Flores me recuerda a mis padres. Eran tiempos en que nos llevaban a todos los eventos de la ciudad, aquella década de los 50 tan especial, y disfrutábamos muchísimo con la Feria de Julio.
Luego de jóvenes recordamos los pabellones del recinto de la Feria de Julio con el baile popular, venían muchos artistas muy conocidos. Me acuerdo todavía de la actuación del Dúo Dinámico en directo. Lo pasamos muy bien.
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María José Escuder, Periodista.
Mis padres me llevaban de pequeña todos los años. Recuerdo sobre todo el colorido y el olor de las flores durante la batalla. Me encantaba ver las carrozas en la primera vuelta, pero lo que me hacía verdadera ilusión era el momento en el que “se abría la veda” y miles de flores comenzaban a volar por los aires. Era catártico pasar la tarde peleando a florazos.
  Amparo Percha, Diseñadora artesana.
Els meus pares mai ens portaren a la Batalla de Flors, però una de les nits més divertides que he viscut al voltant de la festa és la nit que vaig passar a les portes dels Jardins de Vivers quan la meua filla Nela va estar preseleccionada. La millor Batalla de Flors de València, orgull de mare, va ser eixe any. Després sempre anem amb els nostres fills, i enguany no faltarem a la cita perquè ens encanta.
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Carmen Martínez Araque, Modista
De pequeña siempre íbamos con mis padres y nos quedábamos plantados en el Paseo de la Alameda hasta que terminaban de pasar todos. No nos perdíamos detalle. Cuando mis hijos, los mayores eran pequeños salíamos a la Avenida de Burjassot para ver las Carrozas cuando salían desde la Ciudad del Artista Fallero y después, por la noche, regresábamos para verlas volver. Era una fiesta que compartíamos con muchos vecinos de Benicalap y que hoy se sigue haciendo.
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Xelo Vicente, Periodista
No recorde la batalla de flors, al menys no tinc un record clar i recent. Però estic més que segura que mon pare em va portar, junta a ma mare i el meu germà, giaul que ens duia a tantes altres festes de València ciutat. Fora en cotxe o seguramente vindriem en tren des d’Alzira i allí estavem, a l’Albereda que en donava ombra i frescor en un calorós diumenge de juliol, després de les festes de Sant Bernat i Sant Jaume. Les flors i les carrosses inundaren el passeig i aliviaren l’avorriment que teniem el meu germà i jo.
Fotografía Azpeitia
Fotografías: Archivo Carrozas Azpeitia, Archivo Indumentat, Archivo Espai D’Indumentària, Archivo Gráfico Carta de España, Las Provincias, Rafael Solaz, Isabel Berlanga.
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