El Museo Municipal de Requena y la Asociación Cantares Viejos colaboran juntos en proyectos con el fin de divulgar y dar a conocer fondos no expuestos del propio Museo a través de exposiciones temporales, a las que se suman otras colecciones particulares para completar las muestras.  La primera fue la que se celebró entre los meses de febrero y abril de 2016 bajo el título “Vestirse con un cuadro. Exposición de mantones de seda”, cuyas conclusiones se recogieron en un libro/catálogo con el mismo nombre. En esta ocasión, bajo el patrocinio del Museu Valencià d´Etnologia y el M.I. Ayuntamiento de Requena, se ha realizado un estudio sobre la infancia en el pasado, en concreto el periodo que abarca desde principios del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX.

“Vale más la envoltura que la criatura”, que puede visitarse desde el día 1 de diciembre de 2017 hasta el día 25 de febrero de 2018 en el Templo de Santa María de Requena y recorre diferentes aspectos de la vida infantil, entre los que destaca la llamada indumentaria tradicional. La exposición está comisariada por Pablo Martínez y Javier Marco y cuenta con el asesoramiento de expertos en la materia como el propio conservador del Museo Municipal, Fermín Pardo, o investigadores de indumentaria como Victoria Liceras o Dabí Latas. Casi trescientas piezas de una treintena de colecciones se muestran con el fin de profundizar en esta temática.

expo Requena

Históricamente, la indumentaria o la vida infantil no ha sido un tema objeto de mucha atención, quizás porque se han conservado menos piezas por el hecho de haberse reconvertido y adaptado más al crecimiento del niño y que por lo general no ha sido un tema en el que se hayan dedicado estudios al haber tenido más protagonismo la indumentaria de los adultos y que va más allá de la “ropa blanca de piqué” que la mayoría conocemos hoy.

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En cuanto a la indumentaria infantil, la exposición se divide en etapas de la vida del niño. En primer lugar la ropa del recién nacido, caracterizada por la superposición de varios faldones sujetos con fajas o fajeros, que cubrían el talle pasando en gran medida los pies.  Cuando el niño cumplía entre los cinco o nueve meses, llegaba el momento de la “primera calzadura” o de “acortarlo”, donde los faldones eran sustituidos por batas o vestidos de cuerpo entero que se usarán al igual en ambos sexos. Se incluían calcetines y calzado. Finalmente, la ropa pasaba a ser similar a los de los adultos, usando chalecos, blusas, calzones y pantalones los niños o justillos, jubones y sayas las niñas. También se incluyen referencias a elementos protectores de la infancia como los amuletos, los sonajeros, medallas y bolsitas de reliquias, con un significado concreto cada uno de ellos, destacando especialmente algunas sirenas o campanitas, que ya aparecen en algunos exvotos del siglo XVII. Por su singularidad, es necesario mencionar dos piezas dieciochescas como son un justillo con ventanitas en el pecho para dar de mamar y un traje completo de un niño posiblemente perteneciente a la burguesía o a la nobleza. La cabeza de los recién nacidos se cubría con un gorro o carota, entre ellos destacamos uno realizado en paño y adornado con cintas de seda procedente de La Serranía.

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Tienen también especial importancia en este estudio otras prendas que contienen en sí mismas un carácter especial que hace que se trabajen por separado, como son la ropa de bautizar, la ropa de comunión o incluso el conocido como traje típico. Acompañando a estas piezas, se han recreado dos ambientes para representar la primera comunión y el bautizo y conseguir que las piezas cobren vida en cierta manera y nos ayuden más a comprenderlas.

Pero no solo la indumentaria ocupa un lugar destacado en la exposición. Es importante también la referencia al mobiliario infantil y en el que se incluyen andadores, silletas, tronas y una importante colección de cunas, ya que el Museo Municipal contaba con una colección de una veintena de cunas, tanto urbanas como rurales, que junto a otras de colecciones particulares ocupan una buena parte del espacio de la muestra. En cuanto a mobiliario destacamos un orinal de parir y una silla partera que muestran las diferencias entre la forma actual de dar a luz y la de nuestros antepasados, un carrito de bebé de los años 20 del siglo XX y una cuna realizada con la técnica del “mueble dorado de Iniesta”, que se puede encontrar en otros muebles de las casas de nuestra comarca y de la zona próxima de la Manchuela.

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La religiosidad ligada al embarazo, al parto y a la infancia, etapa escolar, los cuentos, los juguetes, juegos y canciones infantiles completan esta muestra sobre la infancia pasada.

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En el catálogo, con prólogo de Carolina Ibor,  que se ha editado con motivo de la exposición y que se puede adquirir en la misma, se encuentran recogidos todos estos aspectos así como otros que han sido de vital importancia para respaldar la muestra, como son las fotografías infantiles y las descripciones de indumentaria de los expósitos recogidas en el archivo de la Inclusa del Hospital Provincial de Valencia, así como los testimonios orales sobre las formas de vestir al niño, la lactancia y el parto. Los niños expósitos de la comarca de Requena-Utiel y algunas curiosidades sobre ellos también ocupan buena parte del mismo.

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Desde la oportunidad que nos brinda Indumentat, invitamos a todos a pasar por esta exposición temporal que ya han visitado un número importante de personas y que profundiza en un tema poco conocido pero no menos importante, y a la vez da a conocer los numerosos fondos del Museo Municipal de Requena que no pueden verse habitualmente y que poco a poco se irán mostrando en futuras muestras o exposiciones temporales como la actual.

 

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